La laminitis (también conocido como el caballo enfosado) es un proceso patológico extremadamente doloroso y potencialmente mortal que afecta a los cascos del caballo. Se produce cuando los tejidos sensibles (láminas) que unen el casco a las estructuras subyacentes se inflaman y se dañan. Esta inflamación interrumpe el flujo de sangre a los tejidos, lo que provoca la ruptura de las estructuras de soporte dentro del casco.

Algunas de las causas o condiciones que predisponen el caballo a la laminitis son:

  • El sobrepeso
  • Variaciones en el microbiota intestinal del caballo
  • Cambios buscos en la dieta
  • Exceso de carbohidratos solubles en la dieta
  • Placentitas en las yeguas de cría
  • Enfermedades como el Síndrome de la Resistencia de la Insulina
  • Ciertas razas son mas predispuestas a sufrir laminitis
  • Caballos con una condición de cuello de 4 o 5 (el cuello barroco)
  • Reacciones a algunos medicamentos

Las variaciones en el microbiota intestinal pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de laminitis. El tracto gastrointestinal del caballo es el hogar de una diversa población de microbios, incluidas bacterias, protozoos y hongos, conocidos colectivamente como el microbiota. Estos microorganismos juegan un papel vital en la digestión del alimento, la síntesis de vitaminas y nutrientes y el mantenimiento del sistema inmunológico.

Sin embargo, ciertos factores pueden alterar el equilibrio del microbioma, lo que conlleva un crecimiento excesivo de bacterias dañinas y otros microorganismos. Cuando esto sucede, los microbios dañinos producen toxinas que pueden ser absorbidas por el torrente sanguíneo y causar inflamación en todo el cuerpo. Esta inflamación puede dañar las láminas sensibles de los cascos y provocar laminitis.

Existen varios factores que pueden alterar la flora intestinal y aumentar el riesgo de laminitis. Este es el caso de la sobrealimentación de almidón y azúcares, cambios en la dieta o patrones de alimentación, ciertas enfermedades (como la resistencia a la insulina), antibióticos y estrés. Por ejemplo, la sobrealimentación de almidón y azúcares puede causar una fermentación rápida en el intestino posterior, lo que lleva a un crecimiento excesivo de bacterias dañinas.

En resumen, las variaciones en la flora intestinal y el exceso de azucares en la dieta del caballo pueden contribuir al desarrollo de laminitis al promover la inflamación en todo el cuerpo. Por ello, es esencial mantener un equilibrio saludable del microbioma a través de prácticas de alimentación adecuadas, reducción del estrés y atención veterinaria adecuada para prevenir el desarrollo de laminitis.

En caballos con una predisposición a esta enfermedad, conviene proporcionar una dieta  muy reducido en carbohidratos solubles en conjunto con antioxidantes.

Estas son algunas sugerencias para reducir el riesgo de laminitis:

  1. Alimentar con una dieta equilibrada: proporcionar una dieta equilibrada que satisfaga los requisitos nutricionales del caballo es esencial para prevenir la laminitis. Los caballos deben recibir cantidades adecuadas de proteínas, minerales y vitaminas para mantener su salud general. Se debe evitar la sobrealimentación de ciertos nutrientes, como carbohidratos o azúcares.
  2. Limitar el acceso a pastos exuberantes: los pastos de primavera y otoño suelen tener un alto contenido de carbohidratos no estructurales, que pueden desencadenar laminitis en los caballos. Para reducir el riesgo de laminitis, se debe limitar el tiempo de pastoreo o usar un bozal de pastoreo para restringir la ingesta de carbohidratos no estructurales.
  3. Controlar el peso corporal: la obesidad es un factor de riesgo significativo para la laminitis. Mantener un peso corporal adecuado para la edad, la raza y la carga de trabajo del caballo puede reducir el riesgo de laminitis. Si es necesario, se puede conseguir reducir el peso mediante una disminución gradual de la ingesta de alimento y un aumento del ejercicio.
  4. Controlar la ingesta de hidratos de carbono: los caballos con antecedentes de laminitis o resistencia a la insulina deben tener controlada la ingesta de hidratos de carbono a menos de 2 gr por Kg de peso vivo al día. Esto se puede lograr mediante la alimentación con alimentos o suplementos bajos en almidón y evitando las golosinas y los alimentos con alto contenido de azúcar.
  5. Controlar los primeros signos de laminitis: el control regular de los cascos del caballo y la intervención temprana pueden prevenir o limitar la progresión de la laminitis. Debes estar atento a los primeros signos, como un cambio en la forma de andar, renuncia a moverse o calor en los cascos, y contacta con un veterinario de inmediato si observas alguno de estos signos. El cuidado regular de los cascos, como el recorte y el herraje, también puede ayudar a prevenir la laminitis.