Existen muchas razones por las cuales los jinetes queremos cambiar el pienso en la ración de los caballos, como cuando un caballo nuevo llega a nuestra cuadra, o cuando queremos buscar un aumento en la masa muscular o acudir a un concurso internacional en el que no disponemos de nuestro pienso habitual.

Por ello, es importante saber cómo hacer correctamente estos cambios sin afectar a la salud del animal. Los caballos tienen una flora intestinal o microbiota muy sensible que se adapta al pienso y forraje que toman, por lo que es muy importante que los cambios de alimentación se hagan progresivamente, en 8-15 días. Así reducimos el riesgo de trastornos digestivos como cólicos y diarrea.

Hay otros detalles que debemos tener en cuenta. Si cambias radicalmente la ración, el microbiota tardará más tiempo en adaptarse que si cambiamos de pienso dentro de una gama de la misma marca. Si los piensos son “primos hermanos” con ingredientes parecidos, el cambio no es tan importante y el microbiota se va a adaptar más fácilmente y en menos tiempo.

Por el contrario, si se cambia de marca o se pasa de un pienso multipartícula a un pienso granulado o un chaff, la ración varía enormemente porque no se emplean los mismos ingredientes en su fabricación, de forma que el cambio debe ser más progresivo (se introducen 500 gramos cada día del pienso nuevo, sustituyendo el anterior), dando tiempo al microbiota de adaptarse.

Aunque mucha gente no le da importancia, los forrajes que reciban el caballo, como por ejemplo, el heno, paja y la alfalfa también influyen en la composición de la flora intestinal del caballo, por lo que los cambios de forraje deben ser progresivos, al igual que en el caso del pienso.

Tampoco es recomendable cambiar la dieta del caballo un solo día porque se desequilibra al microbiota intestinal. Por ejemplo, si un día no va a trabajar el caballo, no hay que dejarle sin comer, sino que le podemos dar la mitad del pienso para evitar cambios en la ración. Tampoco es recomendable dar un alimento, como las papillas, solo una vez a la semana.

Por último, si solo realizamos pequeños cambios en la alimentación del caballo, como añadir un poco de aceite, no hace falta introducirlo en la ración de forma progresiva. En conclusión, los cambios en la alimentación del caballo deben ser lo más progresivos posibles para alterar lo mínimo su microbiota intestinal.