El agua es esencial para la salud y el bienestar del caballo, y sin ella, se pueden producir importantes patologías. En promedio, un caballo consume entre 20 y 40 litros de agua por día, dependiendo de su tamaño, nivel de actividad y condiciones ambientales. Es importante tener en cuenta que esta cantidad puede aumentar significativamente en climas más cálidos o en el caso de las yeguas lactantes.

Los caballos prefieren beber agua que esté entre 7 y 18 grados centígrados. Es esencial proporcionar agua limpia y fresca en cubos o bebederos automáticos. El comportamiento natural de los caballos es beber grandes cantidades de agua rápidamente. Sin embargo, algunos bebederos pueden limitar esta ingesta y, por lo tanto, hay caballos que están subclínicamente deshidratados.

Si bien los caballos obtienen su agua principalmente de la bebida, también pueden recibir agua del heno o de su ración diaria. En el intestino grueso, la fibra almacena alrededor de 30 litros de agua, por lo que proporcionar mucha fibra ayudará a reducir el riesgo de deshidratación. Los caballos suelen beber más después de recibir fibra en su dieta.