Los 5 principales indicadores físicos de calidad del forraje y cómo recopilar e interpretar un análisis químico:

¿Es lo verde siempre bueno? ¿Qué pasa si está marrón? ¿Cómo sé si cumple con las necesidades nutricionales de mi caballo?

Estas son solo algunas de las preguntas que los propietarios podrían hacerse al intentar evaluar el forraje de sus caballos.

El forraje se puede dividir en dos tipos: cortado y curado (heno) y no recolectado (pasto). Suministra a los caballos energía, proteína bruta, vitaminas y minerales en diferentes niveles según la especie de la planta y su valor nutritivo. La madurez de la planta en el momento en que se consume o se cosecha, así como el suelo en el que creció la planta, también pueden afectar su composición nutricional.

Al evaluar la calidad del forraje, es importante considerar tanto los indicadores físicos como el análisis químico. Aquí hay cinco indicadores físicos clave para evaluar la calidad del forraje y una guía sobre cómo recopilar e interpretar un análisis químico:

  1. Color: El color puede indicar la frescura y el valor nutritivo del forraje. El forraje fresco y verde generalmente sugiere alta calidad, ya que a menudo es más apetitoso y rico en nutrientes. Sin embargo, el color por sí solo no es un indicador definitivo de calidad. El forraje marrón todavía puede proporcionar una nutrición adecuada, especialmente si se secó intencionalmente para la producción de heno.
  2. Hojas: La proporción de hojas a tallos en el forraje es un indicador esencial de calidad. Una mayor cantidad de hojas generalmente indica una mejor calidad del forraje.
    Las hojas contienen aproximadamente el doble de nutrientes y más proteínas y carbohidratos digestibles que los tallos. Si el forraje tiene muchas hojas, verdes o marrones (recuerda que el color varía según la especie de planta), contiene pocos tallos y espigas, y está libre de malezas, polvo y moho, tiene un alto valor nutritivo.
    Por lo general, los caballos prefieren las hojas suaves en lugar de los tallos gruesos. Las hojas de leguminosas tienden a ser ligeramente más gruesas que las hojas de pasto cuando se enfardan en el mismo estado de madurez.
    También se debe tener en cuenta el grosor o la rudeza de los tallos. El heno que contiene tallos muy gruesos y ásperos se cosechó en un estado de madurez, mientras que el heno que contiene tallos finos se cosechó en un estado menos maduro. Un heno con tallos finos pero pocas hojas podría significar que se cosechó en un estado inmaduro, pero las hojas se desprendieron cuando el heno estaba en el campo o durante el enfardado. Un heno con «fragmentación de hojas» como este podría tener un valor nutricional mínimo para el caballo.
  3. Madurez: La etapa de madurez de la planta en el momento de la cosecha o el pastoreo afecta la calidad del forraje. Por lo general, el forraje más joven y menos maduro tiene un contenido nutricional más alto. A medida que las plantas maduran, el contenido de nutrientes disminuye y el contenido de fibra aumenta, lo que hace que el forraje sea menos digestible.
  4. Olor: Un olor agradable y fresco generalmente se asocia con forraje de buena calidad. Olores desagradables pueden indicar moho, fermentación u otros problemas que pueden afectar negativamente su valor nutricional. El heno no debe ser una cantidad notable de polvo y no se deben observar indicios de moho. Si tienes un fardo con olor a moho o rancio, o si produce nubes de polvo al moverlo, es mejor no comprarlo. La exposición a este tipo de heno puede agravar enfermedades respiratorias como el asma equino.
  5. Textura: El forraje debe tener una textura deseable, ni demasiado gruesa ni excesivamente suave. El forraje grueso y fibroso puede ser más difícil de masticar y digerir, mientras que el forraje excesivamente suave puede carecer de fibra y el ejercicio de masticación necesario.
  6. Materia Extraña La materia extraña es aquel material que no agrega valor nutritivo o que es incomestible o tóxico para el caballo. Esto puede incluir malezas, insectos (como el gorgojo de la alfalfa o el escarabajo venenoso en la alfalfa), animales muertos (aves, serpientes, etc.) que pueden introducir la neurotoxina de Clostridium botulinum que causa botulismo, y basura (alambre, papel, etc.) que puede causar una obstrucción o perforación intestinal.
    Obteniendo un Análisis del Heno Habla con tu proveedor de heno sobre el momento de la cosecha y las condiciones para comprender mejor su calidad. Las temporadas de crecimiento frescas y húmedas tienden a favorecer la aparición de moho y hongos. El heno cosechado, curado y almacenado durante un período seco tiene menos probabilidades de desarrollar moho.

Analizar tu forraje ayuda a comprender lo que le estás dando de comer a tu caballo y como optimizar la dieta con piensos y/o suplementos. El análisis típico pueden proporcionar información como el aporte calórico, el nivel de nutrientes, el nivel de proteína, digestibilidad y palatabilidad, y contenido de almidón y azúcares solubles, lo cual es importante si tu caballo tiene sobrepeso o problemas metabólicos.

Un análisis básico del forraje incluye valores de materia seca, energía digestible, proteína bruta, fibra, NSC (carbohidratos no estructurales) y algunos minerales. Puedes solicitar pruebas adicionales para determinar recuentos de moho y otros minerales y vitaminas.

Interpretando el Análisis del Heno

Humedad: El heno parece seco pero contiene alrededor del 10% de agua. El heno con alto contenido de humedad (14-18%) puede desarrollar moho o encenderse espontáneamente. El heno que está demasiado seco (<10%) puede perder hojas y volverse polvoriento.

Materia seca: Es el porcentaje de heno sin humedad. En un informe de forraje, los resultados se suelen informar en base a «Como se suministra» (esencialmente, tal como se muestra) y en base a «Materia Seca». Los alimentos difieren en su contenido de humedad y, por lo tanto, diluirán las concentraciones de nutrientes. Por lo tanto, es mejor comparar los alimentos de manera más precisa utilizando los valores de porcentaje de materia seca.

Proteína bruta (PB): La proteína bruta se determina en función de la cantidad de nitrógeno presente en el alimento. La proteína bruta del heno puede variar entre 5 y 25%, y depende en gran medida del tipo y madurez del heno analizado. Un mayor porcentaje generalmente indica que las plantas eran más jóvenes cuando se cortaron. También puede indicar el tipo de forraje; por ejemplo, los henos de leguminosas suelen tener mayor PB que los henos

Fibra detergente ácida (FDA): Esta es una medida de la parte indigestible del heno. La FDA incluye celulosa (un tipo de fibra menos digestible en los caballos) y lignina. Cuanto menor sea el porcentaje de FDA, más digestible será el heno. Los henos con un porcentaje de FDA de 35% o menos tienden a tener muchas hojas y ser altos en valor nutricional; los henos de leguminosas suelen tener un porcentaje de FDA más bajo que los henos de pasto.

Fibra detergente neutra (FDN): Esta es una medida indirecta de la ingesta voluntaria de alimento. Un menor porcentaje de FDN (<65%) tiende a indicar un heno más consumible.

Energía digestible (ED): Es la cantidad de megacalorías por kilogramo de alimento. El contenido de PB y FDA del heno proporciona una estimación razonable de su ED. Cuanto más maduro sea el heno, mayor será su FDA y menor su ED o valor calórico.

Macrominerales: El análisis básico incluirá calcio (Ca), fósforo (P), magnesio (Mg), potasio (K) y azufre (S). El calcio suele ser más alto en las leguminosas. La relación Ca:P casi siempre es de 1:1 en los henos de pasto y debe ser al menos eso, pero no mayor de 6:1. El potasio debe ser bajo para los caballos con la enfermedad muscular de la parálisis periódica hipercalémica.

Microminerales (minerales traza): Estos pueden incluir hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu) y selenio (Se). En España, hay muchas regiones con deficiencia de selenio. Puede ser útil saber esto para ajustar la dieta si es necesario.

Otros componentes nutricionales que puede incluir un análisis del heno son grasa bruta, azúcar, almidón y micotoxinas.
Debido a que algunos caballos (por ejemplo, los caballos metabólicos o laminitis) son sensibles al almidón y los azúcares solubles en la dieta, el porcentaje de NSC puede ser importante. Evita alimentar con heno que contenga más del 10-12% de NSC a estos caballos. Como el NSC es difícil de evaluar, remojar el heno durante 30 minutos ayudará a reducir el contenido de azúcar. Remojar el heno tambien aumenta el tamaño de esporas y así protege las vías respiratorias del caballo.

Un análisis del heno no detectará la presencia de malezas o plantas tóxicas. Debes examinar físicamente el heno para identificar esos contaminantes.

«La evaluación física se utiliza mejor para tener una primera impresión de la calidad del heno y debería complementarse con un análisis químico».