La lactación, uno de los momentos más olvidados, aunque más importantes para la vida de la yegua y el potro.

La nutrición que recibe la yegua tiene una clara influencia sobre el crecimiento y desarrollo del potro, tanto durante la gestación a través del útero, como tras el nacimiento a través de la leche, y será clave para el mantenimiento de la salud de ambos.

Muchas veces, se subestima la relevancia que tiene este periodo y solo le prestamos atención cuando aparecen problemas. Eso hace que sea común encontrarnos con yeguas que pierden peso considerablemente durante la lactación, pues son capaces de sacrificar sus reservas corporales y producir leche a expensas de su propia condición corporal y salud. Sin embargo, la yegua lactante no será capaz de mantener la producción de leche en cantidad y calidad óptimas durante meses a base de utilizar sus reservas. Necesitará un apoyo nutricional y consumir suficientes calorías, no solo para hacer frente y asegurar el correcto crecimiento del potro, sino para mantener su propia condición corporal (CC). Esta combinación de razones hace que la nutrición tome un papel esencial y especialmente relevante para la yegua de cría, sobre todo si se pretende que vuelva a quedar gestante en el próximo ciclo.

Como remedio a esta problemática, se suele optar por destetar de manera temprana al potro con el objetivo de frenar la producción de leche y las pérdidas que esta conlleva. Sin embargo, esta no es una solución recomendable, pues un destete prematuro dará lugar a problemas tanto a largo, como a corto plazo. La lactación no solo es importante a nivel nutricional, también a nivel social y emocional.

Es lógico pensar que los requerimientos nutricionales y energéticos de la yegua aumentan a medida que avanza la gestación y con ella, el tamaño del futuro potro. Generalmente, los requerimientos energéticos y de proteína se acentúan de manera significativa durante el último trimestre de gestación en el que se produce el 75% del crecimiento del potro.   Si bien, hay que tener en cuenta que este incremento se prolonga tras el nacimiento, siendo la lactación el momento más exigente en términos nutricionales al que se enfrentará la yegua a lo largo de toda su vida.

Tanto es así, que se estima que las necesidades nutricionales de una yegua lactante llegan a duplicar a las necesidades de un caballo en mantenimiento y se equiparan o incluso superan a las de un caballo de alta competición. No solo son mayores los requerimientos energéticos, también los de proteína (considerando que la leche en materia seca (MS) posee un 20-25% de proteína), calcio, fósforo y otros minerales y vitaminas como magnesio, cobre, selenio o vitamina A. Tanto la composición de la leche, como el volumen en el que se produce, variarán a lo largo de todo el periodo y ambos determinarán el correcto crecimiento de potro, su peso y CC, especialmente durante los primeros tres meses de vida en los que depende totalmente de ella.

Se ha demostrado que, a pesar de no haber una diferencia significativa en el tamaño de los potros cuyas madres han recibido una dieta pobre en proteína durante la gestación, los potros que se amamantan de madres que reciben una dieta pobre en proteínas durante la lactación, poseen un tamaño menor.

La producción de leche alcanza su pico alrededor de las 5 semanas e irá decayendo en volumen y concentración de proteínas, grasa y energía. A medida que esto ocurra, el interés del potro por otras fuentes de alimentación como el forraje o el propio pienso de la madre se acentuará y hará que comience a complementar su dieta con alimento sólido que tenga a disposición.

Los potros pueden comenzar a ingerir grano y forraje antes del destete, lo cual tiene múltiples beneficios: reducirá el consumo de leche y, por tanto, el nivel de exigencia para la yegua; favorecerá el correcto desarrollo del sistema digestivo del potro, especialmente su microbiota intestinal, y facilitará su adaptación al destete reduciendo el estrés asociado al mismo.

Cómo alimentar a una yegua lactante con bajo peso.

Una yegua lactante produce entre un 2 – 4 % de su peso vivo en leche al día durante los primeros dos meses de lactación, lo que equivaldría a 15 – 20 litros de leche al día en una yegua de tamaño medio. Si la dieta es insuficiente y no cubre las demandas nutricionales de la yegua, esta comenzará a utilizar sus reservas corporales de grasa (tejido adiposo), proteína (masa muscular) y de minerales y vitaminas (reservas óseas y de órganos internos como el hígado) para abastecer a su potro, lo que dará lugar a una pérdida de condición corporal y déficits o desequilibrios orgánicos. Asimismo, la eficiencia con la que los nutrientes de la dieta se transforman en leche, varía en función de la calidad de la misma, así como la cantidad en la que se producen – por ejemplo, si la yegua recibe una dieta con proteína poco digestible o con un perfil de aminoácidos desequilibrado, la eficacia de conversión en proteína de la leche se verá reducida.

Yegua lactante con baja condición corporal (CC) – Foto de Coby Bolger

 

 

Además de elevarse las necesidades nutricionales, estudios demuestran que las yeguas necesitan entre 1,8 a 2,5 más veces de agua durante la lactación que en mantenimiento, ya sea por el propio aumento voluntario de la ingesta, como por el gasto asociado directamente a la producción de leche. Diferencias en la dieta o en las condiciones ambientales, pueden intensificar aún más estas necesidades. Por ello, es primordial que las yeguas de cría tengan acceso continuo a agua fresca y de calidad.

Afrontar este periodo tan exigente es todo un reto para el organismo de la yegua y será un requisito indispensable que tenga unas reservas energéticas y CC apropiada previamente y durante la gestación. Se recomienda evaluar la CC de la yegua en los tres meses previos a la entrada de la época de cría con la intención de tener tiempo suficiente para ajustar la dieta de manera gradual en caso de que sea necesario. El objetivo es que la yegua mantenga una condición corporal entre 5 – 6 al inicio de la gestación y que se incremente ligeramente al final de la misma. Además, de todos los animales domésticos, el periodo puerperal o de recuperación postparto de la yegua (el cual el organismo utiliza para recuperar su estado fisiológico, regenerar el aparato reproductor y las reservas energéticas corporales) es el más corto, lo que suma importancia al hecho de buscar mantener una correcta CC durante todo el periodo y asegurar el rendimiento reproductivo de la madre en el siguiente ciclo.

A la hora de decidir qué ración es la adecuada, deberemos tener en cuenta características como son la raza, conformación o condición corporal fisiológica en mantenimiento.

Al igual que un caballo de deporte con altos requerimientos energéticos, la yegua de cría necesita una ración diaria más voluminosa y energética para mantenerse, siendo habitual encontrarnos con piensos de cría tengan un 16-18% de proteína. Adicionalmente, mientras que las yeguas en último periodo de gestación suelen tener un apetito reducido, esto cambia durante el periodo de lactación en el que suelen presentar un apetito normal o incluso aumentado. La pauta diaria recomendada para una yegua en lactación es de 4,5 – 6 kg/día de pienso concentrado que se deberá repartir en tres tomas (pues una toma nunca puede ser mayor de 2,2 kg). Sin embargo, ofrecer una dieta muy rica en almidón puede no ser del todo beneficioso pues, aunque incrementa la producción de leche, puede alterar su composición. Será recomendable ofrecer una dieta rica en fibra o en grasa.

Por ello, incluso consumiendo una alta cantidad de concentrado, se debe ofrecer un forraje de calidad e incluso suplementar la ración con aceite vegetal u otra fuente con alto contenido graso. Un heno de calidad y si es posible, libre acceso a pasto fresco proporciona la suficiente cantidad de proteínas para respaldar la lactación.

La obesidad también se debe evitar.

Del mismo modo que el bajo peso es perjudicial, también lo es la obesidad. Por ello, sobre todo en yeguas easy keepers o con tendencia a engordar, debemos controlar muy bien la ración y evitar que alcancen una condición corporal por encima de 8,5.

Una CC excesiva va a acarrear problemas para la yegua y el futuro potro, no solo en términos de fertilidad. Se ha demostrado que la obesidad disminuye la producción de leche, reduce el rendimiento reproductivo y altera la salud general de la madre y el potro. Está directamente relacionada con el desarrollo de resistencia a la insulina e inflamación sistémica en potros, lo que incrementa la incidencia de osteocondritis, así como de otras alteraciones del crecimiento como son las deformaciones flexurales. A su vez, da lugar a otros desórdenes hormonales que incrementan el riesgo de parto distócico o dificultoso.

En definitiva, podemos decir que tanto la yegua, como el potro, van a ser un claro reflejo de la nutrición que la madre reciba. Debemos cerciorarnos de que ambos disponen de todos los nutrientes necesarios para asegurar su correcto estado nutricional y de salud y optimizar tanto su rendimiento, como su crecimiento. De ella dependen ambas vidas.

Desde Horse1 ofrecemos alternativas para garantizar que las necesidades nutricionales de la yegua lactante y del potro en crecimiento quedan cubiertas durante toda la lactación. Kentucky Junior es un pienso especialmente diseñado para ello y apto para ambos, madre y potro. Servirá de apoyo nutricional a la yegua a la vez que facilitará que el potro en crecimiento se acostumbre al alimento sólido antes del destete y aprenda de la madre a ingerir esta nueva dieta.

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